Nadie tiene derecho a utilizarnos, ilusionarnos, y mucho menos que jueguen con nuestros sentimientos, nuestro corazón se cansa de tanto sufrir tantas veces.. Quien te haga llorar no es merecedor de tu corazón jamás..

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La esperanza

nastroeniya-devushka-ruka-nogtiLa esperanza no es fingir que no existen los problemas…

Es la confianza de saber que estos no son eternos,

que las heridas curarán y las dificultades se superarán.

No puedo decirte quién eres ni quién deberías ser, solamente puedo quererte como eres y ser tu amiga.

nastroeniya-ruki-ruka-chelovekNo puedo darte soluciones para todos los problemas de la vida, ni tengo respuestas para todas tus dudas y temores, pero puedo escucharte y buscarlas junto contigo.

No puedo cambiar tu pasado ni tu futuro, pero cuando me necesites… Estaré junto a ti.

No puedo evitar que tropieces, solamente puedo ofrecerte mi mano para que te sujetes y no caigas.

Tus alegrías, tus triunfos y tus éxitos no son míos, pero disfruto sinceramente cuando te veo feliz.

No juzgo las decisiones que tomas en la vida, me limito a apoyarte, a estimularte ayudarte si me lo pides.

No puedo trazarte límites dentro de los cuales debes actuar, pero sí, te ofrezco el espacio necesario para crecer.

No puedo evitar tus sufrimientos cuando alguna pena te parta el corazón, pero puedo llorar contigo y recoger los pedazos para armarlos de nuevo.

No puedo decirte quién eres ni quién deberías ser, solamente puedo quererte como eres y ser tu amiga.

Una bella cancion

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Enseñanzas de la vida

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La vida me enseñó mucho:

a perdonar sin entender porque pasan las cosas,

a amar sin que me amen,

a sentir sin que me sientan,

a tolerar sin que me toleren,

pero no me ha enseñado a sobrellevar la soledad,

a vivir sin una caricia,

sin un abrazo,

a levantarte a la mañana

y no encontrar nadie a tu lado,

a sentirte menos que nada

a querer gritar: estoy aquí, que me oigan,

pero también me ha enseñado

a recordar las cosas bellas,

el amor sublime de una madre,

la mirada tibia de un padre

y el acogimiento de tener simplemente la vida,

que ya es mucho pedir

y sentir que teniéndola

todo aquello que he escrito

puede cambiar algún día,

porque no olvides que amar, sentir, tolerar

y perdonar son parte de la misma vida.

Hoy es un buen día para empezar

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Hoy es un buen día para empezar,
cancelar mis deudas y reorganizar.

Comer a mis horas y dejar de fumar,
antes de que el cuerpo empiece a reclamar.

Hoy es un buen día para respetar,
a ese rayo de sol que me viene a despertar.

Y dejar todo atrás, lo mejor será empezar.

Hoy es un buen día para empezar,
hacer borrón cuenta nueva y dejar todo atrás.

Conseguirme una novia y dejar de saltar,
de cama en cama sin hallar mi lugar.

Hoy es un buen día para saludar,
a mi peor enemigo y decirle que tal.

Y dejar todo atrás lo mejor será empezar.

Por que el balance de las cuentas de la cosa existencial,
arrojan un terrible saldo, que se llama soledad.

Por eso es que es un buen día
para empezar.

Porque hasta hoy he sido
solo una ensarta de moléculas.

Un sube y baja de la sangre,
un armazón de calcio con articulación.

Porque hasta hoy he sido
solo algo que llena la nada.

O quizá solo el juguete predilecto
de algún niño extraterrestre
que juega conmigo a los humanos.

Hoy es un buen día para empezar,
que mas da lo que fuere, frente a lo que vendrá.

Tirar los rencores en algún lugar,
que de tanto acumularse, me van a reventar.

Hoy es un buen día para olvidar,
todas aquellas cosas que me hicieron llorar.

Y dejarlas atrás lo mejor será empezar.

Y olvidar los problemas económicos que redundaron en gastronómicos.

Y mis ansias de poder, que pretendían trascender.

Por eso es que es un buen día, para empezar.

Autor desconocido

¡VUELVE A EMPEZAR!

nebo-oblaka-solnce-zakat-7617Aunque sientas el cansancio;
aunque el triunfo te abandone;
aunque un error te lastime;
aunque un negocio se quiebre;
aunque una traición te hiera;
aunque una ilusión se apague;
aunque el dolor queme los ojos;
aunque ignoren tus esfuerzos;
aunque la ingratitud sea la paga;
aunque la incomprensión corte tu risa;
aunque todo parezca nada;
¡VUELVE A EMPEZAR!

Autora: Cecilia Prezioso

¿Vale la pena vivir la vida?

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“Si se pudiera proteger a los acantilados de las tormentas, nunca podría admirarse la belleza de sus quebradas”

Elizabet Kübler

Muchas veces hemos sentido que la vida no vale la pena vivirla. En un caso extremo, escuché en la radio a una mujer que decía: “No quiero tener hijos, porque solo se viene a este mundo a sufrir. Y quiero ahorrarles ese sufrimiento”.

Pero… ¿Realmente la vida es así? ¿O nosotros la hacemos así?

Lo que realmente te hace sufrir, no es la vida en sí… son tus expectativas respecto a cómo debería ser el mundo o cómo debería actuar tal persona.

Por ejemplo, cuando te enojas con tu pareja porque no llegó a tiempo o no te expresa su amor como a ti te gustaría que lo hiciera.

Entonces, lo que te daña no es tu pareja… son tus pensamientos y emociones con respecto a como debería actuar tu pareja, de acuerdo a la etiqueta del hombre o mujer perfecto que tienes.

Si sufres porque la vida es cruel… es porque tienes un concepto equivocado de lo que realmente es. Crees que en la vida todo debería ser felicidad.

Imagínate que piensas que un bosque debe ser con puras rosas, ríos limpios, venados corriendo, un sol reluciente y una suave lluvia.

Pero cuando vas a uno ¡Oh sorpresa! También hay insectos, serpientes… y la lluvia ¡es un diluvio!

Imagínate sufriendo porque lo encontraste así y diciéndote “No vale la pena estar en un bosque, es horrible: serpientes, bichos ¡que horror!” ¿No tiene sentido verdad?

En el fondo sabes que así es un bosque. No como tú pensabas que era. Lo que puedes hacer, es estar alerta contra las serpientes. También, cubrirte para que la lluvia no te moje.

Y disfrutar las rosas que veas y los venados.

Simplemente aceptas la naturaleza como es y no te lamentas. Te adaptas a ella.

En la vida, es igual. Cuando la vemos como un paquete completo, en el que hay amor, muerte, instantes imborrables y fracasos dolorosos, la aceptas como es.

A partir de esa aceptación, puedes adaptarte a ella. Pregúntate que capacidad dormida en ti, necesita salir a flote cuando te enfrentes a un nuevo desafío.

Por ejemplo, yo de niño no sabía bailar salsa. La necesidad de gustarle a las niñas me hizo aprender ¡Ahora he llegado hasta dar clases de baile!

Me daba miedo hablar en público. Era muy tímido. La necesidad y las circunstancias me obligaron ha hablar en público ¡Ahora soy conferencista! Imagínate cuantas capacidades dormidas en mí, se han despertado por la necesidad.

Siempre pregúntate ¿Qué capacidades dormidas en mi tienen que salir a flote con este desafío?

El dolor y las derrotas son una gran oportunidad para replantearnos como estamos viviendo la vida. Te confieso que acostumbro caminar cerca de los bosques, lejos de la gente, cuando las tormentas de la vida hacen que se me pongan las cosas difíciles.

Anclarme dentro del ruido cotidiano cerca de la naturaleza, dándome un breve espacio para reflexionar acerca de mis desafíos actuales y replantearme nuevas metas, ha sido invaluable para mi.

Si no, ya me habría vuelto loco.

Te recomiendo que hagas lo mismo. Busca un espacio diario de reflexión.

Todos somos producto de nuestras reacciones ante los retos. Somos hermosas quebradas hechas por las tormentas de la vida.

“Un guerrero acepta su suerte, sea cual sea, y la acepta con total humildad. Se acepta a sí mismo con humildad, tal como es; no como base para lamentarse, sino como un desafío vital”

Juan Castaneda

Tus circunstancias acéptalas como son, y pregúntate “¿Qué puedo hacer al respecto?” Te sorprenderá como a mí lo sencillo que es solucionar un problema, una vez que dejes de pensar en el y te enfoques en resolverlo.

Generalmente, las mejores oportunidades de nuestra vida, vienen disfrazadas de problemas.

No importa cuales sean estos. Siempre existe una solución.

Así que ¡ha disfrutar la vida se ha dicho!

Colaboración de Edgar Martínez

Saber hablar, saber callar

the-photographer-devushkaHablar es necesario, tanto como callar. A través de las palabras se configura nuestro microcosmos, nuestra realidad personal. A través de las palabras se ofrecen explicaciones, enseñanzas, matizaciones, aclaraciones, disculpas… La palabra es maravillosa, y el silencio más. El problema empieza cuando no sabemos callar.

A través del discurso hablado el emisor establece lazos energéticos con el receptor, los cuales pueden servir de un sano intercambio de energía por ambas partes, que sería lo deseable y saludable. No obstante, lo que viene a suceder es un drenaje energético al receptor por parte del emisor, y esta situación es más frecuente de lo que suponemos. Quizás, por este motivo, haya que estar alerta ante tales casos de vampirismo psíquico.

No obstante, no existe gran problema, pues su detección es fácil gracias al imparable discurso de este tipo de emisores, que no es otra cosa que un intento de captar energía a través del insistente reclamo de la atención a través de la palabra. Son capaces de hablar durante horas y horas sin llegar a decir nada concreto; eso sí, a cambio de que se les concedan sendas dosis de energía.

Es bien cierto que a través de la palabra y la escucha captamos y cedemos energía. Se trata de un juego en el que, consciente o inconscientemente, todos participamos. En realidad, es un juego en el que resulta inevitable participar desde el mismo momento en que nos relacionamos con los demás.

Bien mirado, la constante necesidad de reconocimiento es motivo de compasión. Personas así tienen ubicado su centro de gravedad en el centro emocional (Anahata chakra), por lo que necesitan de una interacción permanente con los demás, que es de donde obtienen sus dosis extra de energía.

Necesidad urgente de la meditación

Es evidente que este tipo de personas desconocen la fuente de energía infinita que se encuentra en su interior, y mucho menos han llegado a conectar con ella. No lo saben, pero estas personas necesitan con urgencia aprender a callar y escuchar. Sin lugar a dudas, necesitan con urgencia la meditación.

El primer requisito básico para adentrarse en el mundo interior es aquietarse, parar… callar. Ocurre que si el cuerpo se para la mente se aquieta. Y esto es algo que se puede aprender, algo que todo el mundo puede aprender. No es preciso tener condiciones idóneas para su práctica. La meditación es una bendición porque es patrimonio de la humanidad. Basta con querer, es suficiente con desearlo y las condiciones aparecen.

Es posible que existan otros métodos y maneras, pero nosotros sólo conocemos la meditación, por este motivo nos atrevemos a recomendarla. A través de su práctica cotidiana es posible conectar con ese gran almacén de energía infinita que es el Universo, del que uno forma parte. Una vez descubierto, desaparece la necesidad de mendigar energía ajena a través de conversaciones vacías o de otras maneras.

La práctica de la meditación nos instala directamente en el mundo interior. ¿Qué es lo que se percibe cuando nos adentramos en tal mundo? En primer lugar, aparecen los pensamientos, los recuerdos, los proyectos. También aparece toda una gama de sensaciones físicas, agradables y desagradables. Y cómo no, las emociones, con su cargamento de deseos y aversiones.

Descubrir el silencio

Finalmente, si se dispone de la suficiente paciencia y perseverancia, es posible observar cómo fluye algo diferente, distinto, especial… Se trata del silencio. El descubrimiento del silencio se realiza porque viene acompañado de una gran paz. Primero la paz, después el silencio. En el silencio no hay nada, pero tampoco se necesita de algo. En el silencio todo está bien, todo es adecuado.

Una cualidad del silencio es que fluye sin nuestra intervención personal, no se le puede imponer desde la voluntad. Por el contrario, si se le permite, el silencio mana a borbotones, como el agua de un manantial. Imponer el silencio es una orden que sobreviene desde la mente, y por lo tanto es sinónimo de ignorancia. Sin embargo, poner las condiciones adecuadas y permitir que el silencio aparezca es una actitud inteligente.

El ser humano necesita de la comunicación hablada con sus congéneres tanto como del silencio que emana de su interior. No más, no menos: en igual medida. Una comunicación así estará equilibrada en el dar y el recibir, en el hablar y el escuchar, porque proviene directamente del alma.

No Olvides…

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1. Ser optimista

Todas las mañanas, párate frente al espejo del baño, mírate fijamente a los ojos y repítete: “Hoy será el mejor día de mi vida”. Convéncete de que la vida te sorprenderá, cambia la expresión de tu cara, dibuja en ella una sonrisa amplia, trata de conservarla todo el día.
2. Hacerte un cambio de imagen
Córtate el cabello, cámbiale el color, ponte una camisa diferente, cambia de perfume, inicia un régimen alimentario, ve al gimnasio y sonríe. Reconoce todas las cosas positivas que también te suceden y aprende a valorarlas. Disfrútalas y apóyate en ellas para salir a la superficie de tu vida cuando te sientas desanimado y pesimista.
3. Evitar sentirse víctima de las circunstancias
Recuerda que tú eres el arquitecto de tu destino y que depende de tu conciencia, responsabilidad y elecciones la posibilidad de cambiar y mejorar tu estilo de vida. Haz algo concreto para salir del cansancio que te agobia y que borra la sonrisa de tu cara, que agacha tus hombros, dobla tu espalda y te aumenta unos años.
4. Practicar el perdón
Una vez más te recuerdo que practicar el perdón de forma consciente y desde el amor, te dará la liberación del peso de la carga emocional que has llevado durante tanto tiempo. Anímate a hacerlo, con voluntad y con el deseo de poner todos tus asuntos afectivos en orden y en paz.
5. Aligerar tu equipaje
Deshazte de las creencias negativas que te limitan y de las actividades que no te gustan. Olvídate de estudiar contaduría si no eres bueno para los números. Todos tenemos un don, encuéntralo y dedícate a compartirlo. Cambia tu manera de interpretar la vida, abre tu mente, atrévete a ir más allá, aprende, practica y disfruta de la aventura de cada día
6. Dejar de preocuparte
Comienza por hacer una lista con todos tus asuntos pendientes. Afrontarlos y resolverlos uno a uno hará que te liberes de la preocupación por no haberlos terminado o por las consecuencias que esto traerá para ti. Recuerda no asumir más compromisos de los que en realidad puedes cumplir, para no sentirte preocupado y tenso la mayor parte del tiempo. Asume la gerencia de tu vida.
Maytte Sepulveda