El orgullo nos aleja de Dios

“Entonces Josafat se inclinó rostro en tierra, y todo Judá y los habitantes de Jerusalén se postraron delante del SEÑOR, adorando al SEÑOR.” 2 Crónicas 20:18 (RVR1960)

983878_1379946465361475_3124385893107378799_nEl orgullo nos aleja de Dios, por lo tanto debemos recordar que fuimos creados por El y por lo tanto necesitamos de su ayuda. Hacer esto significa morir a un área de nuestra vida, para pasar de la necedad a la sabiduría de reconocer que necesitamos de Dios en nuestra vida.

Quizás hoy te encuentres peleando con algún área de tu vida que sabes que te aleja de Dios, si es así imita a Josafat, inclina tu rostro en tierra, póstrate delante del Señor para que Él te haga completamente libre.

Gracias a Dios por un nuevo dia, por un nuevo comienzo

Feliz Lunes para todos!

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por la bendicion de despertar con la confianza que mientras
tu y yo dormiamos, Dios cuidaba de nosotros.
Si ayer tuviste un mal dia, procuremos que hoy sea mejor.
No permitas que nada ni nadie quite el gozo que Dios te dio.
No permitas que nadie quite ese sonrisa que hay en tu rostro
No permitas que tu mirada tierna y humilde se contamine
de amargura y de altivez.

Mantengamonos firme que Cristo viene pronto,

La lucha no es contra seres humanos sino
seres espirituales de maldad.

Oremos en todo momento,
mantengamos la comunion con Dios y
pidamosle paz para nuestro ser interior.

Sobre todo, seamos capaces de VENCER cualquier obstaculo.

Bendiciones!
~Kanelitamiel.

No confies en tu propia inteligencia…

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 Ser prudente consiste en discernir y distinguir lo que es bueno y lo que es malo. Los prudentes actúan con moderación, cautela, precaución, y consideración.

Saben hablar y saben callar, muestran pleno discernimiento y buen juicio en su conducta.  Muchos usan su instinto para saber si deben ir a un lugar o no, si quedarse o irse, pero Jeremías 17:9 dice Nada hay tan engañoso como el corazón

Aunque pensemos, sintamos y creamos, no olvidemos que podemos fallar y es por eso que no debemos apoyarnos en nuestra inteligencia o experiencia sino en Dios, y de todo corazón. El camino por el cual Dios quiere llevarnos es diferente al camino que conocemos y creemos que podría ser el correcto. En este día pon toda tu confianza en el que te creo y que hizo los cielos y la tierra.

Por: Kanelitamiel 4/25/17

Confía en el Señor de todo corazón, y no en tu propia inteligencia. 
Reconócelo en todos tus caminos, y él allanará tus sendas

>>Proverbios 3:5-6<<

 

 

 

Kanelitamiel

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“Pero los que esperan en el SEÑOR renovarán sus fuerzas….

17855282_289139338188569_2166120667686517772_oEn ocasiones la mente produce varias preguntas: ¿Renovarnos? ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Qué propósito tiene sufrir tanto?
 
Bueno, podemos tener muchas respuestas o excusas, pero vale la pena el dolor y la experiencia, si eso traerá más fuerzas para seguir volando sobre limitaciones, mediocridades, ataduras, costumbres y otras ideas del pasado.
 
Entre las muchas notas que recibo de los oyentes de El Antivirus una de ellas dice:
 
“A veces Dios no cambia las circunstancias porque El está usandolas para cambiarte a ti y a mi”.
 
Estoy convencido que podemos soportar el precio del proceso de renovación, mucho más cuando la Palabra del Creador dice:
 
“Pero los que esperan en el SEÑOR renovarán sus fuerzas. Se remontarán con alas como las águilas; correrán y no se cansarán; caminarán y no se fatigarán.(Isaias 40:31

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El tesoro escondido

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Entre los años 1118 y 1119 d.C. un grupo de franceses crearon “La Orden de los Pobres Caballeros de Cristo y del Templo de Salomón” con el propósito de proteger a los cristianos y guiar a todos los peregrinos en su viaje a Jerusalén.

Conocidos de mejor manera por su nombre corto, “Los caballeros templarios” tuvieron un crecimiento imparable y muy pronto se convirtieron en una de las fuerzas militares más poderosas y ricas de su época. En sus dos siglos de existencia acumularon toda clase de riquezas que no usaban para extravagancias o banalidades individuales, ya que uno de los requisitos para ingresar a la orden era hacer un voto de pobreza.; más bien se podía decir que ellos únicamente eran coleccionistas y guardianes.

Sin embargo, no todos estaban de acuerdo con el poder que habían ganado y muchos de sus opositores eran sus propios aliados, los cuales no tardaron en convertirse en sus verdugos. Hicieron planes, los persiguieron y los aniquilaron sin piedad.

Al enterarse del destino que podía correr toda esa riqueza por la persecución, algunos hombres decidieron huir con todo lo que habían reunido: cargaron todo en 18 buques y fueron a esconderlo en distintos países del mundo, incluso algunos historiadores creen que ellos llegaron a América mucho antes que Cristóbal Colón. De esa manera se expandió la leyenda del tesoro de los caballeros templarios.

Muchos arqueólogos sueñan con ser quienes encuentren esa cuantiosa fortuna ya que eso significaría riqueza y fama, sin duda seria la cúspide a su profesión. Pero no sólo ellos, también los buscadores de tesoros rastrean apasionadamente los posibles lugares donde pudieron haberlo escondido.

Cualquiera que tuviera una oportunidad de encontrar este tesoro, sin dudarlo, dejaría todo lo que tiene para enfocarse únicamente en la manera de obtenerlo, quizás vendería todo lo que tiene y aun trabajaría el doble para comprar el terreno en el que lo halló. Y tú ¿Qué es lo que harías tú si encontraras una riqueza de esa magnitud?

El tesoro escondido de los templarios no deja de ser una simple leyenda. Pero Jesús en una ocasión contó una parábola donde también había un tesoro.

Mateo 13:44 dice: “Además, el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo.”

La parábola habla de un tesoro real y va dirigida a las personas que ya lo hallaron pero que aún están en proceso de obtenerlo. La verdad es que todos los que fuimos llamados al conocimiento de Dios ya lo descubrimos, pero aún no lo estamos disfrutando en su totalidad. No es una riqueza terrenal sino celestial y aunque en esta tierra podemos gozar de múltiples bendiciones, lo que nos espera allí en la eternidad es infinitamente más grande y mejor.

“Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman.” 1 Corintios 2:9

 

El Joyero

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Cuentan que un joven fue a buscar al viejo maestro del pueblo para pedirle un consejo.
 
-Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada. Me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto.
 
¿Cómo puedo mejorar? ¿Qué puedo hacer para que me valoren más?
 
El maestro sin mirarlo, le dijo: -Cuánto lo siento muchacho, no puedo ayudarte, debo resolver primero mi propio problema.
 
Quizás después… y luego de una pequeña pausa el anciano prosiguió: -Si quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver este problema con más rapidez y después tal vez te pueda ayudar.
 
-Encantado, Maestro- respondió el joven, un poco desconcertado por la respuesta y sintiendo que otra vez era desvalorizado, y sus necesidades postergadas.
 
-Bien- asintió el maestro. Se quitó un anillo que llevaba en el dedo pequeño y dándoselo al muchacho, agregó: -Toma el caballo que esta allá afuera y cabalga hasta el mercado. Debo vender este anillo porque tengo que pagar una deuda. Es necesario que obtengas por él la mayor suma posible, pero no aceptes menos de una moneda de oro. Ve y regresa con esa moneda lo más rápido que puedas.
 
El joven tomó el anillo y partió. Apenas llegó, empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes. Estos lo miraban con interés hasta que el joven decía lo que pretendía por el anillo. Cuando el joven mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros le daban vuelta la cara y sólo un viejito fue tan amable como para tomarse la molestia de explicarle que una moneda de oro era muy valiosa para entregarla a cambio de un anillo.
 
En afán de ayudar, alguien le ofreció una moneda de plata y un utensilio de cobre, pero el joven tenía instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro y rechazó la oferta.
 
Después de ofrecer su joya a toda persona que se cruzaba en el mercado y abatido por su fracaso, montó su caballo y regresó.
 
Cuánto hubiera deseado el joven tener él mismo esa moneda de oro, así podría habérsela entregado al maestro para liberarlo de su preocupación y recibir entonces su consejo y ayuda.
 
Cuando llegó hasta el anciano le dijo: Maestro, lo siento, no se pudo conseguir lo que me pediste. Quizás pudiera conseguir dos o tres monedas de plata, pero no creo que yo pueda engañar a nadie respecto del verdadero valor del anillo.
 
-Qué importante lo que dijiste, joven amigo- contestó sonriente el maestro- Debemos saber primero el verdadero valor del anillo.
 
Vuelve a montar y vete al joyero. ¿Quién mejor que él para saberlo? Dile que quisieras vender el anillo y pregúntale cuanto te da por él. Pero no importa lo que ofrezca, no se lo vendas. Vuelve aquí con el anillo.
 
El joven volvió a cabalgar. El joyero examinó el anillo a la luz del candil con su lupa, lo pesó y luego le dijo:
 
-Dile al maestro, muchacho, que si lo quiere vender ahora mismo no puedo darle más que 58 monedas de oro por su anillo.
 
-¡¡58 monedas!! Exclamó el joven.
– Sí, replicó el joyero- yo sé que con tiempo podríamos obtener por él cerca de 70 monedas, pero no sé si la venta es urgente…
 
El joven corrió emocionado a la casa del maestro a contarle lo sucedido.
 
-Siéntate- dijo el maestro después de escucharlo -Tú eres como este anillo: una joya, valiosa y única. Y como tal, sólo puede evaluarte verdaderamente un experto. ¿Qué haces por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?
 
Y diciendo esto, volvió a ponerse el anillo en el dedo pequeño.
 
Muchas veces nosotros estamos buscando la aceptación de los hombres, buscamos que nos den el lugar que creemos merecer. En ocasiones hasta nosotros mismos desconocemos el valor que tenemos. Sin embargo, el Creador sabe de nuestro verdadero valor y el potencial que tenemos porque hechura suya somos.
 
No permitas que la opinión de nadie te lastime, desaliente o te aleje del verdadero propósito de tu vida, fuiste creado para grandes cosas que Dios preparó desde hace mucho tiempo atrás para ti.

Recuerda que sólo el experto sabe el verdadero valor de una joya valiosa y única; sólo Dios sabe tu verdadero valor.
 
“Pues somos la obra maestra de Dios. Él nos creó de nuevo en Cristo Jesús, a fin de que hagamos las cosas buenas que preparó para nosotros tiempo atrás“ Efesios 2:10 (NTV)

Muchos opinan que la juventud es para disfrutarla, que opinas tu?

«Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos, y lleguen los años de los cuales digas: No tengo en ellos contentamiento.» Eclesiastes 12:21devushki-podrugi-druzhba-shlyapy

Para todos los que han puesto su confianza en Dios, Isaías 25:9 «Y se dirá en aquel día: He aquí, éste es nuestro Dios, le hemos esperado, y nos salvará; éste es Jehová a quien hemos esperado, nos gozaremos y nos alegraremos en su salvación». (RVR1960). Y quienes aun no lo han hecho, hoy es el dia de tu salvación, no esperes mas.

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