Las puertas de la vida

456No salgas de la infancia apresuradamente; luego querrás recuperar esos años.

No salgas de la adolescencia convencido de que dominaras al mundo; la vida te llevará por caminos que ni sospechas.

No salgas de la adolescencia desperdiciando tu juventud; la juventud pertenece a todos, pero no es de nadie y en nadie queda.

No entres en la madurez creyendo que has vencido todas las etapas y que el mundo llegará mañana; la felicidad, único triunfo, se encuentra en disfrutar todas las etapas del camino, no al final de la ruta.

No recorras la madurez sin crear un tesoro del espíritu; los tesoros de la tierra no son herencia para tus hijos.

No salgas de la madurez convencido de que haz triunfado; el triunfo lo medirá el recuerdo que dejes.

No salgas de la madurez creyendo haber sido derrotado; algo habrás dejado por pequeño que sea.

No entres en la vejez creyendo que el destino te ha sido adverso; has sido tu quien lo ha elaborado.

No salgas de la vejez sin entregar tus consejos.

Otros infantes, otros adolescentes, otros maduros y otros mayores te han mirado y querrán imitarte.

(autor desconocido)

Sólo cuando estás bien contigo mismo puedes estar bien con los demás….

Sólo cuando estás bien contigo mismo puedes estar bien con los demás....

Sólo cuando estás bien contigo mismo puedes estar bien con los demás.

Sólo cuando manejas tu soledad puedes manejar una relación.

Necesitas valorarte para valorar, quererte para querer, respetarte para respetar, y aceptarte para aceptar, ya que nadie da lo que no tiene dentro de sí.

Ninguna relación te dará la paz que tu mismo no crees en tu interior. Ninguna relación te brindará felicidad que tu mismo no construyas. Solo podrás ser feliz con otra persona cuando seas capaz de decirle bien convencido: «No te necesito para ser feliz».

Sólo podrás amar siendo independiente, hasta el punto de no tener que manipular ni manejar a los que dices querer. Sólo se podrá ser feliz cuando dos personas felices se unen para compartir su felicidad, no para hacerse felices la una a la otra.

Para amar necesitas una humilde autosuficiencia, necesitas autoestima y la práctica de una libertad responsable. Pretender que otra persona nos haga felices y llene todas nuestras expectativas es una fantasía narcisista que sólo trae frustraciones.

Por eso, ámate mucho, madura, y el día que puedas decirle a la otra persona «Sin ti me lo paso bien», ese día estarás más preparado para vivir en pareja.

Nos hemos educado en la idea de la «media naranja», en que somos seres incompletos que necesitamos del otro para hallar la sensación de plenitud. Los cuentos de hadas siempre terminan con el encuentro del príncipe azul y el consabido «y vivieron felices». Y creemos en esos cuentos. Y nos empecinamos en habitarlos.

Entonces aparecen frases como «el otro me hace sufrir» , «el otro no comprende» y permanecemos atados a relaciones donde seguimos esperando que algo externo a nosotros cambie, y nos traiga la paz, el equilibrio, el amor, la felicidad.

Nada encontraremos en el otro si primero no lo hallamos en nosotros.

Es un largo proceso que puede tomarnos toda la vida, y al transitar ese camino, nos encontramos con partes nuestras que preferiríamos no reconocer, con dolores, con miserias personales… pero vale la pena.

Antes de acudir al encuentro del otro, deberíamos intentar el encuentro con nosotros mismos…

El momento presente tiene sus maravillas.

El momento presente tiene sus maravillas.

El momento presente tiene sus maravillas; solo debemos buscarlas, dejarnos tocar por ella y crecer en ellas.

El reconocer y el celebrar esas maravillas, obtenemos la alegría que esperamos y deseamos.

Sintonizándonos con el momento presente llegamos a conocer la esencia espiritual que une a toda la vida.

Generalmente buscamos la paz, la felicidad y la satisfacción fuera de nosotros.

En lugar de ello debemos descubrirlas en nuestro interior, ahora y siempre, en cualquier cosa que experimentemos.

Permitamos que las experiencias de la vida nos inunden.

Anhelar un momento diferente, un lugar diferente, un lugar distante o una nueva situación alimenta el descontento y nos priva de la emoción y de los dones que el momento actual nos ofrece

Seamos felices ahora, vibremos con la emoción de darnos cuenta de que todo es luz en nuestra vida, una vida que esta llena de misterios y de maravillas que se multiplican con nuestra conciencia
El momento presente tiene sus maravillas; solo debemos buscarlas, dejarnos tocar por ella y crecer en ellas.

El reconocer y el celebrar esas maravillas, obtenemos la alegría que esperamos y deseamos.

Sintonizándonos con el momento presente llegamos a conocer la esencia espiritual que une a toda la vida.

Generalmente buscamos la paz, la felicidad y la satisfacción la satisfacción fuera de nosotrosfuera de nosotros.

En lugar de ello debemos descubrirlas en nuestro interior, ahora y siempre, en cualquier cosa que experimentemos.

Permitamos que las experiencias de la vida nos inunden.

Anhelar un momento diferente, un lugar diferente, un lugar distante o una nueva situación alimenta el descontento y nos priva de la emoción y de los dones que el momento actual nos ofrece

Seamos felices ahora, vibremos con la emoción de darnos cuenta de que todo es luz en nuestra vida, una vida que esta llena de misterios y de maravillas que se multiplican con nuestra conciencia.

Juicios y comprensión

Juicios y comprensión

Algunas veces, emitir juicios acerca de lo que otros hacen y dicen resulta útil y necesario. La mayoría de las veces, sin embargo, puede ser una pérdida de tiempo y energía.

De hecho, uno de los mayores obstáculos para escuchar de manera efectiva está dado por el hábito de emitir, continua y apresuradamente, juicios acerca de lo que se está diciendo. Cuando la mente está tan preocupada por juzgar y criticar, no le queda espacio para aprender y comprender.

Diferentes personas encaran la vida de manera diferente y tienen opiniones diferentes. En esa diversidad hay un valor enorme.

Pero si te apresuras demasiado a emitir juicios, puedes perderte mucho de ese valor. Si te concentras demasiado en demostrar cuán sensato eres o que tienes la razón, dejas pasar la oportunidad de incorporar verdadera sabiduría.

Claro que ejercitar un sano juicio para evitar ser lastimado por los demás, o que se aprovechen de ti, es coherente y acertado. Recuerda, sin embargo, equilibrar ese juicio con comprensión y aceptación.

Relaja tu enjuiciamiento y aumentarás tu conocimiento. Cuanto más a menudo practiques una sana aceptación, más sabiduría y comprensión alcanzarás.

¿Cuidas de las bendiciones que Dios te ha dado?

¿Cuidas de las bendiciones que Dios te ha dado?

Había una joven muy rica, que tenía todo:
un marido maravilloso, hijos perfectos, un empleo donde le pagaban muy bien,
una familia unida.

Lo extraño es que ella no conseguía conciliar todo eso, el trabajo y los quehaceres le ocupaban todo su tiempo y su vida estaba mal en algunas áreas. Si el trabajo consumía mucho tiempo, abandonaba a sus hijos, si surgía algún problema, ella dejaba de lado a su marido… Y así las personas que ella amaba eran siempre dejadas para después…

Hasta que un día su padre, un hombre muy sabio, le dio un regalo: una flor muy cara y rarisima, de la cual había apenas un ejemplar en todo el mundo. Y le dijo:

“Hija, esta flor te ayudara mucho mas de lo que tu te imaginas! Únicamente necesitas regarla y podarla de vez en cuando, ocasionalmente conversar un poco con ella, y ella te dará a cambio ese perfume maravilloso y las más lindas flores.”

La joven la recibió emocionada, pues la flor era de una belleza sin igual. Mas el tiempo fue pasando, los problemas surgían el trabajo consumía todo su tiempo, y su vida, que continuaba confusa, no le permitía cuidar de la flor.

Ella llegaba a casa, miraba la flor y aun estaba ahí, no mostraba ningún signo de debilidad o muerte, siempre, linda, perfumada. Entonces ella pasaba sin prestarle mas atención.

Hasta que un día, sin mas, la flor murió ella llego a casa y se llevo un susto! Estaba completamente muerta, sus raíces estaban resecas, sus flores caídas y sus hojas amarillas. La Joven se echo a llorar y le contó a su padre lo que había acontecido.

Su padre entonces respondió: “Imagine que eso ocurriría ,y no puedo darte otra flor, porque no existe otra igual a ella, era única, así como tus hijos, tu marido, tus amigos y toda tu familia.

Todos son bendiciones que el Señor te dio, pero debes aprender a regarlos, podarlos y dar atención a ellos, pues así como la flor, los sentimientos también mueren. Tu te acostumbraste a ver la flor viva, siempre florida, siempre perfumada, y te olvidaste de cuidarla.

Cuida a las personas que amas!”

Y tu? ¿Cuidas de las bendiciones que Dios te ha dado?

Proteges esa flor, pues forman parte de las bendiciones del Señor:

El nos las dá, mas nosotros somos lo que debemos cuidar de ellas.

DEBO APRENDER….

DEBO APRENDER....

DEBO APRENDER….

Creía saberlo todo sobre el amor, pero entre un amor y otro he observado mis aciertos y mis errores y me he dado cuenta de que tengo mucho que aprender.

Yo, que creí saber tanto al respecto a las relaciones amorosas, últimamente, sin querer y sin darme cuenta, en medio de un amor y otro, he observando mis experiencias, mis aciertos y sobre todo mis errores, he visto que en materia de amor, aun me falta tanto de: APRENDER, por ENTENDER, por CAMBIAR, por CORREGIR, por ACEPTAR, y por MEJORAR.

DEBO APRENDER:

Que enamorarme no es obsesionarme ni irme a los extremos.
Que no debo poner toda la motivación de mi vida en una persona.
Que es bueno ser como soy, siempre y cuando eso no implique irrespetar a quien este conmigo.
Que no es bueno sobre valorar, endiosar, ni idealizar a nadie. Porque todos somos humanos, y no debo esperar de mi pareja mas de lo que debo esperar de un ser humano.

DEBO ENTENDER:

Que no se debe rogar amor y que una relación de pareja no es para vivir angustiado.
Que la comodidad que me brinda la rutina es falsa, porque la vida esta en constante cambio, por eso en necesario aprender a tolerar la inseguridad natural que se maneja la vida cotidiana.
Que si pretendo tener una relación de adulto, debo comportarme como tal.

DEBO ACEPTAR:

–Que en el amor, como cualquier otra cosa en la vida, existen los tropiezos, las caídas, los dolores y el miedo el cual hace dificultar mas las cosas.
–Que en algunas ocasiones es necesario pasar por un gran dolor para conocer una gran felicidad, ya que a veces el suelo del fondo es el más apto para brincar.
–Que el sentir algo hoy, no implica que lo sienta mañana y así como me permito disfrutar también debo permitirme llorar, ya que el dolor es parte de la vida, al igual que el placer.
–Que los planes pueden desaparecer en un instante, porque el futuro de mueve como el desee y no como a mi me de la gana. Si este me permite hacer algunas cosas sobre él, debo estar lamentándome por todo lo que pude hacer.
Que alrededor del amor, la sociedad ha creado muchas cosas que son un fraude. Por eso debo dejar de volverle la cara a la verdad solo por seguir una falsa comodidad o por miedo al dolor. Si la vida me demuestra que aquello en lo que puse mi corazón es una mentira, debo aceptarlo; llorándome, desahogándome y renaciendo como una nueva persona que seré.

DEBO MEJORAR mi auto estima:

Para que la partida de alguien quien quiero no me haga sentir despreciado
Para no ser tan sensible al abandono.
Para que no hiera mi ego.
Para no terminar creyendo que me dejaron por feo o por tonto.
Para aceptar simplemente que funciono el tiempo que tenía que funcionar.
Para no arrastrarme poniéndome de alfombre a los pies de nadie.

DEBO ACEPTAR que a quien le agrado hoy, no es seguro que le agrade mañana. Y eso no tiene porque ofenderme…

Si acepto que a veces las personas no pueden dar más.
Si acepto que quien esta conmigo tiene derecho a no estarlo.
Si acepto que a quien amo tiene derecho a tomar sus propias decisiones, auque a mi no me agraden.

DEBO RECORDAR que a veces, lo bueno se obtiene esperando y presionando se arruina. Por eso es necesario tener paciencia, esperar tranquilamente y RECORDAR.

que la impaciencia es producto de un impulso emocional que tal vez pronto pasara.
Que la impaciencia asfixia a quien este conmigo.
Que la presión se puede convertir en irrespeto.
Que tomar una decisión mientras estoy impaciente es peligroso, porque estoy influido por un estado emocional extremo y pierdo toda objetividad, ahí no va mi verdad, va mi impulso y podría ser algo de lo que me arrepienta.
Además si no soy paciente veré como sufrimiento el tiempo que estoy en espera.

DEBO APRENDER a no ser posesivo. El que alguien se valla no es perder a una pertenencia que a mi me gustaba mucho. Mi pareja no es mía, es prestada y “su dueño” tiene derecho a llevársela cuando desee. Y auque “ser dueño” de alguien brinde mas seguridad que tenerlo prestado, debo entenderlo que es una ilusión, Auque crea que es mía, no lo es, por lo tanto:

No puedo decidir sobre la vida de quien este conmigo.
No puedo esperar a que haga solo lo que yo desee.
No puedo controlarle, manipularle, adueñarme de ella ni controlar su destino.
No debo reclamarle a la vida porque me quito lo que me presto.
Pero sobre todo, DEBO APRENDER QUE NUNCA DEJARE DE APRENDER, y mientras continuo aprendiendo, debo permitirme vivir y sentir. Y ahora, que me empiezo a recuperar de los dolores que sufrí gracias a que ni siquiera había aprendido que había mucho que aprender, lo único que me queda es tomar un gran suspiro y decirme a mi mismo…

¡Bueno amigo… volvamos a empezar!

No olvides los días hermosos.

No olvides los días hermosos.

Cuando estés cansado, cuando estés en desacuerdo con lo que te rodea
cuando estés desesperado y te sientas profundamente desgraciado, acuérdate tan solo un momento, de los días hermosos.

Cuando te reías y bailabas, cuando estabas alegre con todo, como un niño sin problemas.

Cuando el horizonte por lejano que lo veas aparece oscuro y sin luz,
cuando tu corazón esté lleno de tristeza y quizás también lleno de amargura, cuando aparentemente toda esperanza de nueva alegría ha desaparecido, te lo suplico, busca cuidadosamente entre los recuerdos los días hermosos.

Los días en que todo marchaba bien, sin nubes en el cielo, cuando cerca de ti había alguien que te hacia sentir amparado, cuando podías todavía entusiasmarte.

No olvides los días hermosos.

Si los olvidas no volverán más.
Vuelve a ser dueño de ti mismo.
Llena tu espíritu de pensamientos alegres, tu corazón de misericordia, dulzura y de amor, tu boca de una sonrisa, y todo volverá a ir bien…