
No asegurar lo que no nos consta.


Hacemos preguntas, ¿cómo esta situación importará cuando yo esté ante Dios algún día? ¿Lo he manejado de una manera que Dios me diga «bien hecho»? ¿O voy a sufrir la pérdida debido a mi orgullo y egoísmo? También debemos tener en cuenta la madurez espiritual de la otra persona y hacernos esta pregunta: ¿Mi respuesta dará a esta persona un verdadero reflejo de Cristo en mí?
Ustedes han oído que se dijo: “Ojo por ojo y diente por diente”.[j] Pero yo les digo:
No resistan al que les haga mal. Si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, vuélvele también la otra.
Si alguien te pone pleito para quitarte la camisa, déjale también la capa. Si alguien te obliga a llevarle la carga un kilómetro, llévasela dos.
Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no le vuelvas la espalda.
Mateo 5:38-42
Regresa a casa
Jesús cuenta la historia de un joven que guiado por sus emociones pidió a su padre la parte de la herencia que le correspondía, para así poder disfrutar de su juventud y de su vida lejos de casa; quizás había oído de las muchas novedades y diversión que había en otros pueblos y de las cuales se estaba perdiendo.
Después de haber disfrutado y gastado su herencia, quedó sin una moneda en el bolsillo, sin alimento y sin un lugar donde pasar la noche, terminó en la calle.
Cuando quedó solo y sin nada más que perder, tuvo que hacer una decisión: quedarse a vivir como un mendigo o volver a casa y reconocer su falta.
Lucas 15:18 muestra la decisión que tomó este joven “Volveré a la casa de mi padre y le diré: ‘Padre, he pecado contra el cielo y contra ti” (NTV).
Los afanes de la vida y los problemas cotidianos pueden haberte consumido tanto que te han desviado del camino correcto y hoy te encuentras solo y sin nada que perder; quizás hayas pasado momentos divertidos lejos de Dios pero hoy sigues sintiendo ese vacío y dolor en tu corazón porque sabes que no estás en el lugar correcto, pero por vergüenza, cansancio o miedo no piensas en volver a casa.
¡Haz la decisión correcta! Y no te quedes viviendo como un huérfano cuando tienes un Padre que te está esperando con los brazos abiertos para darte aún más de lo que perdiste.
“Entonces regresó a la casa de su padre, y cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio llegar. Lleno de amor y de compasión, corrió hacia su hijo, lo abrazó y lo besó” Lucas 15:22 (NTV) Este versículo nos muestra a un padre que esperaba el regreso de su hijo, se mantuvo atento a su llegada y sobre todo demostró perdón con acciones, no le reclamó solamente lo amó.
Tus decisiones pueden haberte llevado muy lejos de casa y hoy te encuentras perdido, sin un lugar donde descansar y sentirte seguro, recuerda que tienes un lugar en la casa y en el corazón de Dios.
“Este es el tiempo de retornar a casa junto a tu Padre”


Hoy eliminaré de mi agenda dos días: ayer y mañana. Ayer fue para aprender,
y mañana será la consecuencia de lo que hoy pueda realizar.
Hoy me enfrentare a la vida con la convicción de que este día jamás volverá.
Hoy es la última oportunidad que tengo de vivir intensamente,
pues nadie me asegura que mañana volveré a amanecer.
Hoy tendré la audacia de no dejar pasar ninguna oportunidad,
mi única alternativa es la de triunfar. Hoy invertiré mi recurso mas importante: mi tiempo, en la obra más trascendental: mi vida; cada minuto lo realizaré apasionadamente para hacer de hoy un día diferente y único en mi vida.
Hoy desafiaré cada obstáculo que se me presenta, con la fe de que venceré.
Hoy seré la resistencia al pesimismo y conquistaré al mundo con una sonrisa,
con la actitud positiva de esperar siempre lo mejor.
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Estar en la luz de Jesucristo revela el favor de Dios en nuestro caminar diario.
La bendición de su luz va mucho más allá que las cosas materiales; es la misma presencia del Señor y su paz que reposa sobre nosotros en todo momento de nuestras vidas.
Deja que la luz de Dios ilumine tu vida, y que su bendita luz te acompañe en tu diario caminar. Bajo su luz, veras todo más claro.
“Dichosos los que saben aclamarte, que andan en la luz de tu rostro, Señor” (Salmo 89:15).
Por: Kanelitamiel
5/26/17

¿Quién no ha llorado alguna vez?
El temor es aquello que sentimos cuando consideramos que algo perjudicial o negativo pudiera ocurrir.
Esto sucede cuando nos sentimos amenazados por algo o alguien lo cual puede llevarnos a vivir preocupados perdiendo el gozo y la paz.
La falta de amor hace que el corazón se llene de miedo; deja que Dios derrame sobre tu vida su perfecto amor.
Esto hará que vivas con una mayor confianza perfeccionado en amor. ¡No temas!