Sonríe porque la vida es una…

Sonríe porque la vida es una...

Siempre en las noches oscuras
cuando nadie te quiere escuchar
en una estrella del cielo
un refugio encontrarás
Siempre en los días más tristes
donde no tienes donde ir
mira a los más humildes
que no tienen un techo donde vivir.

Siempre cuando estés derrochando
y desperdiciando el amor
observa que la vida es corta
y esta llena de ilusión.

Sonríe porque la vida es una
sonríe porque alguien te quiere dar
un poquito de su amor
un poquito de su amistad.

Piensa que hay personas
que no logran encontrar
el amor puro y sincero
el amor tierno y real.

Que lo material se desvanece
y el sentimiento permanece igual
esperando el don generoso
ese don, el don de amar.

Vive sin culpas.

Vive sin culpas.

Vivir con culpa es robarle al pasado sus recuerdos agradables, al presente su alegría y al futuro su paz y su gloria. Toma decisiones y actúa hoy, para asegurarte una vida plena de armonía y magia.

Aprende a vivir el presente con asombro, respeto y la plena conciencia de cómo tus acciones cambiarán tus actitudes y relaciones futuras.

Vive hoy como si fuera el último día que tu tienes para experimentar el aire fresco, hablar con un amigo, decir que amas, ver un ocaso o escuchar una risa.

Hoy es el único día que sabes con seguridad que tienes. Nadie sabe cuando verás otro amanecer. Haz que cada día cuente.

Agótalo, respíralo, o experiméntelo y toma algunos recuerdos de él para llevarlos a tu futuro.

Procuremos ser felices

Procuremos ser felices

La vida tiene un maravilloso sentido del humor.

La esencia de la risa es aliviar el estrés y la “gravedad” de las cosas para que podamos experimentar plenamente la vida.

No todo es orden y alegría, ni tampoco es dolor y caos. Nuestra vida merece ser disfrutada, más allá de lo que pueda estar ocurriendo en un momento dado.

Aprender a ver la vida a través de un filtro cómico, no nos hace inmunes al dolor, la desilusión o el fracaso. Pero nos protege de ser destruidos en el proceso.

Necesitamos recuperar la alegría, la excitación y el asombro de nuestra niñez. Tomarte tu carrera, negocio, problemas, o la vida misma, demasiado en serio es asegurar una vida llena de dolor y ansiedad.

Relájate, disfruta!

Mujer…

Mujer...

Mujer:

A pesar de tu fragilidad eres más fuerte de lo que imaginas. Dios ha depositado en ti unas características y cualidades especiales. ¡Eres única! Por eso es que en medio de la tormenta, cuando los vientos intentan derrumbarte, tú puedes salir airosa.

La sensibilidad tiene tu nombre. Tu belleza trasciende a lo que externamente se puede ver, porque tu alma es aún más hermosa. Tu ser encierra detalles fascinantes que ni tú misma, muchas veces comprendes.

Tú siempre has estado en la mente de Dios. Él te ha otorgado un valor y un lugar muy especial porque eres guerrera, pero también eres amor. Eres perfume, pasión, encanto, sensibilidad y muchas cosas más.

No te permitas lastimarte con pensamientos erróneos. Ni tampoco dejes que los demás determinen quién eres. Porque sin importar tu forma, imperfecciones, tus vivencias o las heridas que han marcado tu vida… Eres demasiado bella, eres muy importante. No hay en el mundo joya que pueda compararse y pagar el alto precio que tú, vales.

No te sientas fea, ni dejes que otros te hagan sentir así, porque feas son las personas que no tienen alma. Son feos los que intentan dañar y destruir los sentimientos de los demás.

No dejes que nadie obstruya e interrumpa tu felicidad. Tú naciste para lograr grandes cosas, para brillar más que una estrella.

Levanta tu cabeza, camina orgullosa y erguida porque tú formas parte de la realeza divina.

Si algún día…

Si algún día...

Si algún día tienes ganas de llorar… sólo llámame.

No prometo que te haré reir, pero puedo llorar contigo.

Si algún día necesitas salir corriendo…
No tengas miedo, llámame.

No prometo pedirte parar, pero podré correr contigo.

Si algún día no quieres oir a alguien…

Llámame. Prometo estar ahí para ti.

Y prometo ser muy callado.

Pero si algún día tú llamas y no hay respuesta…ven rápido a verme.

Será indicación de que te necesito.

Que tus palabras sean más importantes que el silencio que rompes.

Que tus palabras sean más importantes que el silencio que rompes.

El arte de Hablar – La virtud de callar
HABLAR es fácil, pero CALLAR requiere prudencia y dominio.
HABLAR oportunamente, es acierto.
HABLAR frente al enemigo, es civismo.
HABLAR ante la injusticia, es valentía.
HABLAR para rectificar, es un deber.
HABLAR para defender, es compasión.
HABLAR ante un dolor, es consolar.
HABLAR para ayudar a otros, es caridad.
HABLAR con sinceridad, es rectitud.
HABLAR de si mismo, es vanidad.
HABLAR restituyéndote fama, es honradez.
HABLAR disipando falsos, es conciencia.
HABLAR de defectos, es lastimar.
HABLAR debiendo callar, es necedad.
HABLAR por hablar, es tontería.

CALLAR cuando acusan, es heroísmo.
CALLAR cuando insultan, es amor.
CALLAR las propias penas, es sacrificio.
CALLAR de si mismo, es humildad.
CALLAR miserias humanas, es caridad.
CALLAR a tiempo, es prudencia.
CALLAR en el dolor, es penitencia.
CALLAR palabras inútiles, es virtud.
CALLAR cuando hieren, es santidad.
CALLAR para defender, es nobleza.
CALLAR defectos ajenos, es benevolencia.
CALLAR debiendo hablar, es cobardía.

Debemos aprender primero a CALLAR para luego poder HABLAR

Recuerda siempre:

Que tus palabras sean más importantes que el silencio que rompes.

Tener y Retener

Tener y Retener

Las realidades más grandes y más bellas, tanto más las tendrás cuanto menos las poseas y retengas.

Si quieres tener el mar, contémplalo, y abre tus manos en sus aguas y todo el mar estará en ellas; porque si cierras tus manos para retenerlo, se quedarán vacías.

Si quieres tener un amigo peregrino, déjalo marchar y lo tendrás; porque si lo retienes para poseerlo, lo estarás perdiendo, y tendrás un prisionero.

Si quieres tener el viento, extiende tus brazos y abre tus manos y todo el viento será tuyo; porque si quieres retenerlo te quedarás sin nada.

Si quieres tener a tu hijo, déjalo crecer, déjalo partir, y que se aleje, y lo tendrás maduro; porque si lo retienes poseído lo pierdes para siempre.

Si quieres tener el sol y gozar de su luz maravillosa abre los ojos y contempla; porque si los cierras para retener la luz que ya alcanzaste, te quedarás a oscuras.

Si quieres vivir el gozo de tener, libérate de la manía de poseer y retener.
Goza de la mariposa que revolotea, goza del río que corre huidizo, goza de la flor que se abre cara al cielo; goza teniendo todo y sin poseerlo, retenerlo.

¡Sólo así gozarás de la vida, sabiendo que la tienes sin poseerla, dejándola correr sin retenerla!

Intenta

Intenta

Cierra los ojos por algunos minutos y deja tus pensamientos volar por sitios de amor.
No podemos cambiar el mundo, ni quitar todo el dolor de la tierra, ni tener ya resueltos todos nuestros problemas, pero podemos a cada minuto mirar con ojos del amor a cada cosa.

Si pensamos que todo es pasajero, miraremos con cariño lo negativo que te encamina a la elevación y perfección y luego observaremos con felicidad del cambio del mal en bien, de tristezas en alegrías.

Lo que hoy nos hace sonreír fueron las cosas que nos hicieron llorar ayer.
Nuestras faltas de hoy también son las alegrías de mañana. Las personas se van, los amores se pierden en el tiempo, los problemas se solucionan, hasta el mismo sol se va cada noche para renacer al día siguiente.

No te quedes en el medio del camino, sigue adelante sin rendirte. Intenta, porque allá al final… ¡algo te espera!.

Sufres?

Sufres?

Si sufres, no te enojes con Dios, mejor pídele fuerzas.

Si lloras de dolor, no abandones su camino, mejor síguelo con más fe y convencimiento.

Si te ves envuelto en un diluvio que azota tus sentidos, será Él quien te rescatará.

Si la duda y la desesperanza se apoderan de tu corazón, levanta tu mirada hacia el Señor, pues sólo su amor aliviará tus penas.

Si estás perdido, no temas, pues Jesús es el buen pastor que te guiará.

Si te sientes hambriento, sigue luchando, porque Dios es el Pan de Vida.

Si te encuentras inmerso en profundas tinieblas, acércate a Jesús, porque Él es la luz del mundo.

Si sientes que el miedo está a punto de vencerte, abrázate a Dios, pues sólo Él reconfortará tu alma.

Si no encuentras la salida en el solitario laberinto de tus penas, arrodíllate, porque Jesús es la puerta y todo aquél que entre por Él, se salvará.

Si te sientes solo y crees que no puedes contar con nadie, te equivocas, porque Dios está a tu lado;

Él es tu siempre amigo fiel…

Los dias grises…

Los dias grises...

Los hay, desde luego. ¡Y muy frecuentes!

Hay días en los que brilla el sol y la vida sigue como siempre: las cosas no han cambiado, nada urgente nos falta en apariencia y sin embargo… Nos sentimos mal, como incompletos, como… insuficientes, como desalentados y extraños.

Ese día en que abres los ojos y no sabes por qué, traes un desánimo que te nació en el sueño, que te brotó en lo alto de la noche y se filtró a tu alma gracias a quién sabe que asociaciones oscuras y angustiosas.

Ese día en que te cuesta trabajo levantarte. ¡Ayer estaba todo bien! Ese día en que presientes que nada va a ir como tú lo deseaste, ese día que no tiene color, cuyas primeras horas son de laxitud, recelo o ligera zozobra.

Ese día, es un día que nació gris.

Nunca se puede evitar esto. La química de nuestro cuerpo, la inercia de nuestra psique, la reacción desconocida de factores internos a estímulos que no descubrimos todavía, nos quieren pintar este día de gris. Gris opaco. Gris depresivo. Gris pasivo. Gris marginal.

Pero…
Lo que sí puedes hacer, cuanto antes, es tomar tú mismo, tú misma, la decisión de activar tus propios pinceles y aprovechar ese gris neutro para inundarlo de figuras diversas: ¡Flechas verdes, curvas doradas, zig-zags blancos, puntos azules!

Puedes convertir en unos cuantos segundos o minutos ese panorama triste en un deseo realizable, un canto que te estimule, un silencio que te hable.

No hay días grises… ¡todos son iguales!
Quien les da color eres tú.

Quien es capaz de alegrarse con la lluvia o admirar la tempestad, eres tú. Quien se echa a llorar bajo un sol espléndido o un cielo maravilloso, eres tú. Porque no son los días los que te dan color. Eres tú quien puede pintar como desees, cada día.

Si sientes que comienza todo gris…
¡Decídete y llénalo de color!

Cierra los ojos. Respira hondo, piensa claro…
¡Y vive como nunca el día de hoy!

¡Los mejores colores de la vida están siempre dentro de ti mismo!
Abrir los ojos a otro día, es un regalo que no siempre vas a tener.